El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el Gobierno no espera un escenario de fuerte volatilidad cambiaria en 2027, aunque decidió prepararse ante esa posibilidad. "Nosotros nos preparamos como si fuéramos a estar equivocados", explicó al referirse a las expectativas que pueden surgir durante el próximo año electoral.Caputo sostuvo que la discusión económica enfrenta dos modelos y cuestionó al kirchnerismo, al que definió como "el infierno", mientras que calificó a Axel Kicillof como "el anticristo".

En ese marco, defendió el rumbo económico del Gobierno y remarcó que el equilibrio fiscal constituye una línea que no está dispuesto a modificar.Entre los resultados que destacó ubicó un superávit financiero equivalente al 0,2% del PIB, una reducción de US$11.000 millones en la deuda consolidada y una caída del 98% de los pasivos remunerados.

También señaló una reducción del 84% de la inflación y un crecimiento del 55% de las exportaciones.El propio diagnóstico expuesto durante la discusión económica marcó, sin embargo, una diferencia entre la evolución de las variables macroeconómicas y la situación de los hogares.

Los ingresos habrían aumentado 11,5% durante el semestre, frente a una suba de 19,6% de la canasta básica total y de 21,4% en los alimentos.Caputo describió a la economía argentina como una economía "en transición" y sostuvo que el ordenamiento de las cuentas fiscales y externas todavía convive con problemas pendientes. Entre ellos mencionó el riesgo país elevado y una política monetaria que continúa ajustándose.

El ministro también señaló que el Gobierno no puede limitarse a observar los indicadores macroeconómicos y debe considerar las expectativas de los agentes. "Lo que pensamos nosotros no es lo que importa, sino lo que piensa la gente", afirmó al explicar por qué se prepara ante un eventual escenario de volatilidad que no considera probable.En cuanto a la actividad, el diagnóstico presentado diferenció entre sectores vinculados a la exportación, que muestran un mejor desempeño, y actividades orientadas al mercado interno, donde la reducción de la capacidad de gasto de los hogares genera mayores dificultades.

Entre los sectores afectados fueron mencionados la industria manufacturera y el comercio.También se destacó el papel de sectores como el campo, Vaca Muerta y la minería. La expectativa oficial es que esos motores continúen expandiéndose y que otros sectores puedan recuperar actividad a medida que avance la transición económica.Entre las herramientas destinadas a mejorar el acceso al financiamiento se mencionaron las hipotecas, el uso del FGS y el crédito en dólares para empresas, con foco en actividades como la construcción.

También se señaló que el crédito comenzó a mostrar una recuperación durante los últimos tres meses, especialmente en áreas comerciales.Sobre la inflación, el diagnóstico planteó una tasa cercana al 2% para septiembre y una expectativa de fluctuación de entre 1,5% y 2% durante el segundo semestre. El desafío planteado para el Gobierno es sostener la desinflación y el equilibrio fiscal mientras la mejora de las variables macroeconómicas se traduce en mayor actividad, empleo y capacidad de consumo.