El economista Rodolfo Santangelo propuso aplicar un impuesto a la compra de dólares destinados al atesoramiento y al turismo, con el objetivo de compensar la pérdida de recaudación que provocaría una eventual reducción o eliminación del IVA sobre los alimentos.
La iniciativa fue presentada como una alternativa para sostener los ingresos fiscales ante una baja de la alícuota sobre los alimentos. Sin embargo, durante el análisis de la propuesta se advirtió que una menor carga tributaria no necesariamente se trasladaría de forma completa a los precios finales.
"Pongamos un impuesto a la compra de dólares para atesoramiento turismo", se planteó al describir la propuesta de Santangelo. El economista no habría precisado la alícuota, aunque durante el intercambio se mencionó que podría tener una magnitud similar al impuesto PAIS y que, en una interpretación posible, podría acercarse al 21% del IVA.
Uno de los principales problemas señalados fue la dificultad de distinguir el destino de los dólares comprados. Mientras una persona podría declarar que los adquiere para invertir, otra podría hacerlo para atesoramiento o turismo, actividades que quedarían alcanzadas por el gravamen según el esquema analizado.
"Ahí ya tenés un problema de control", fue una de las objeciones planteadas. También se advirtió que el mecanismo exigiría declaraciones juradas, controles adicionales y una mayor intervención administrativa para determinar qué operaciones pagarían el impuesto.
Según el análisis, la diferenciación entre compradores podría incentivar el uso de canales alternativos para acceder a dólares. "Primero fogoneás el dólar blue. Segundo, brecha cambiaria", se señaló al describir el posible efecto de encarecer las compras realizadas para turismo o atesoramiento.
La eventual brecha entre el tipo de cambio aplicable a una operación sin impuesto y el correspondiente a una compra gravada también podría generar oportunidades de arbitraje. "Si generás brecha cambiaria generás un rulo", se afirmó, en referencia a las operaciones destinadas a comprar dólares al precio más bajo y venderlos o transferirlos por otra vía.
Frente a ese riesgo, el análisis sostuvo que una política orientada a reducir la presión sobre el mercado cambiario debería enfocarse en aumentar la oferta de dólares en el mediano y largo plazo. "Lo que no podés hacer nunca es acá sí, acá no, porque ¿cómo lo controlás?", fue otra de las críticas expresadas.
El debate se produce en un contexto de fuerte demanda de moneda extranjera. De acuerdo con el dato mencionado, las compras de dólares para atesoramiento de los argentinos superaron levemente los US$2.800 millones en agosto, un nivel superior al de 2022 y 2023, cuando regían mayores restricciones cambiarias.
También se señaló que los dólares adquiridos están siguiendo dos destinos simultáneos: un aumento de los depósitos en moneda extranjera, que alcanzaron niveles récord, y una mayor acumulación de efectivo fuera del sistema financiero. En ese marco, la falta de reglamentación de la denominada ley de inocencia fiscal fue presentada como un factor que mantiene fuera del circuito formal parte de esos fondos.



