El economista de Fundación Libertad y Progreso Julián Neufeld advirtió que el aumento del gasto de las provincias limita el margen para reducir impuestos distorsivos y sostuvo que el orden fiscal es una condición para avanzar hacia una estructura tributaria menos perjudicial para la actividad privada.Según explicó, el relevamiento de ejecuciones provinciales muestra que las jurisdicciones relevadas, con excepción de La Pampa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aumentaron su gasto en términos reales durante 2025.

Neufeld ubicó el incremento en torno al 9% real y señaló que la dinámica también se mantiene durante 2026.“Si las provincias suben 9% el gasto real, va a ser imposible que bajen impuestos en un mismo año donde el Estado nacional bajó impuestos por 3% del PIB”, afirmó. Para el economista, la reducción de la presión tributaria requiere que el gasto acompañe ese proceso y no se expanda en sentido contrario.Neufeld remarcó, de todos modos, que un aumento del gasto no implica necesariamente un deterioro fiscal.

La evaluación depende de su composición y de la capacidad de financiarlo. En ese sentido, distinguió entre erogaciones destinadas a infraestructura productiva y aquellas vinculadas con estructuras de empleo o gasto corriente.Como ejemplo de las diferencias entre jurisdicciones, mencionó a Santiago del Estero, a la que describió con buenos resultados fiscales, aunque con una elevada dependencia de los recursos provenientes de la Nación.

Según sostuvo, cerca del 90% de sus recursos tributarios provienen de la coparticipación y otros recursos coparticipables.También destacó la situación de Tierra del Fuego, cuyo resultado primario, según el análisis presentado, habría empeorado en 16 puntos porcentuales y pasado de superávit a déficit.

Para Neufeld, estos movimientos deben analizarse junto con la magnitud del gasto, el nivel de deuda y la estructura de ingresos de cada provincia.El economista planteó además que el principal problema de Ingresos Brutos es su efecto acumulativo sobre las distintas etapas de producción y comercialización.

Sostuvo que la alícuota promedio nacional ronda el 3%, mientras que el impacto acumulado sobre el valor final de los bienes puede llegar al 5,5%, de acuerdo con los datos que presentó durante la entrevista.“La reducción del impuesto de Ingresos Brutos es el impuesto más loco y incoherente que hay”, afirmó Neufeld, aunque advirtió que eliminarlo de manera inmediata plantea un problema de financiamiento para las provincias.

Entre las alternativas mencionó reemplazarlo por un IVA provincial o modificar el esquema de distribución de determinados tributos nacionales, acompañado por una reducción del gasto provincial.Respecto de la actividad económica, Neufeld señaló que el dato de julio mostró una caída desestacionalizada del 2,9% y sostuvo que las expectativas de crecimiento para el año se redujeron respecto de las proyecciones iniciales.

Según su lectura, las consultoras pasaron de estimaciones cercanas al 3,5% a valores alrededor del 2% y con revisiones a la baja.El economista atribuyó parte del escenario a factores externos y sostuvo que una mayor tasa de interés en Estados Unidos dificulta la llegada de capitales a economías emergentes.

También señaló que la menor expansión de la actividad exige que la inversión privada gane peso frente a la reducción del gasto público, especialmente en sectores como agricultura, minería y energía.Neufeld concluyó que la combinación de menor crecimiento, condiciones financieras internacionales más exigentes y mayor cautela de los inversores puede postergar decisiones de inversión.

“Nuestro país debería crecer a base de esas inversiones y esas inversiones se ven postergadas”, sostuvo, al describir el desafío de sostener la recuperación de la actividad con mayor inversión en la economía real.