La morosidad bancaria se mantuvo estable en agosto y habría alcanzado un techo después de varios meses de aumento, según un informe de 1816. El indicador se ubicó en 7,7%, el mismo nivel registrado en julio.El dato que destaca el informe es que, por primera vez desde marzo de 2024, la mora cayó en términos reales entre las familias.
Al mismo tiempo, la refinanciación de deudas superó los $2,7 billones, una señal de que parte de los deudores está buscando reordenar sus compromisos con el sistema financiero.La evolución entre las empresas fue diferente: según los datos mencionados, la morosidad empresarial aumentó de 3,6% a 3,8%. El comportamiento dispar muestra que la estabilización del indicador todavía no es homogénea entre los distintos segmentos del crédito.El análisis también puso el foco en la magnitud relativa del problema.
Un gráfico de Econométrica citado durante la exposición ubicó en $17,74 billones el monto en mora, frente a $154 billones correspondientes a créditos al día. La comparación permite dimensionar el peso de los préstamos irregulares sobre el total del financiamiento.La eventual estabilización de la mora resulta relevante para el funcionamiento futuro del crédito.
Si el volumen de préstamos en incumplimiento deja de crecer, las entidades financieras pueden concentrarse en alternativas de refinanciación para que parte de esas obligaciones vuelva a la categoría de créditos al día.Entre las herramientas mencionadas aparecen cambios en los plazos, las condiciones y las tasas ofrecidas a los deudores.
El objetivo es encontrar una estructura de pagos que permita regularizar las obligaciones sin profundizar el deterioro de las carteras bancarias.El escenario todavía está lejos de mostrar niveles de morosidad considerados normales. El análisis señaló que el crecimiento del crédito también modifica la lectura del indicador: cuando el mercado crediticio era mucho más pequeño, la mora era prácticamente nula en términos absolutos porque había menos préstamos sobre los cuales registrar incumplimientos.La expansión del financiamiento también dejó expuesto al sistema a la volatilidad de las tasas de interés, especialmente después de los movimientos registrados durante el año pasado.
En ese contexto, que la mora deje de aumentar aparece como un dato relevante para bancos, familias y empresas.En paralelo, el informe de 1816 fue vinculado con otra discusión sobre los activos argentinos. Un reporte de Citi citado durante el análisis sostuvo que el mercado incorporó con anticipación el riesgo político y la incertidumbre asociada a las elecciones del próximo año, y que esa percepción estaría pesando sobre los activos argentinos.
Según lo expuesto, Citi tomó como referencias el superávit fiscal, el cumplimiento de los pagos de deuda y la continuidad del programa económico. El análisis señaló que los dos primeros factores son considerados más previsibles, mientras que la continuidad de la política económica aparece como la principal incógnita asociada al escenario electoral.



