José Luis Cava, analista independiente, advirtió sobre una creciente tensión en el mercado de bonos vinculados a la inteligencia artificial y sostuvo que ese deterioro puede convertirse en una fuente de volatilidad para las bolsas. Su lectura combina el comportamiento de la deuda corporativa asociada a grandes inversiones en IA con el aumento de los riesgos fiscales en las principales economías.El analista puso el foco en la emisión de US$27.000 millones destinada a financiar el centro de datos de IA de Meta.
Según explicó, los bonos tienen calificación A+, pero su cotización habría pasado de la zona de 110 a 94. Para Cava, ese movimiento muestra que los inversores están exigiendo una prima de riesgo mayor.
“Aquí se ha abierto una grieta. De momento está contenida, pero se está propagando”, afirmó Cava al describir el comportamiento de esos bonos. También señaló que las primas de riesgo exigidas por los inversores para financiar a los grandes operadores de infraestructura de inteligencia artificial se encuentran en una tendencia alcista.La advertencia adquiere relevancia para las acciones porque, según su análisis, las compañías vinculadas con la inteligencia artificial están liderando buena parte de las inversiones y tienen una elevada sensibilidad al movimiento del mercado.
Cava sostuvo que una caída de esos valores podría trasladarse, por su ponderación, al S&P 500 y al Nasdaq.En ese escenario, Cava planteó que las bolsas podrían sostener una suba hasta las elecciones de medio mandato de Estados Unidos previstas para el 3 de noviembre, pero anticipó un escenario diferente después de esa fecha. “La caída que yo espero no es inferior al 10%, pero es lo que yo espero con mi análisis. Luego hay que ir día a día viendo la realidad”, afirmó.El segundo eje de su análisis fue fiscal.
Cava sostuvo que Francia, Reino Unido y Estados Unidos enfrentan problemas derivados del crecimiento de la deuda y del costo de financiarla. En el caso estadounidense, destacó el aumento de las tasas de interés de largo plazo y afirmó que la combinación de mayores rendimientos y un elevado volumen de deuda podría incrementar de manera significativa la carga de intereses.Cava estimó que, bajo sus supuestos, el rendimiento exigido al bono estadounidense a largo plazo podría llegar al 6,5%, resultado de sumar una inflación del 3,5% y un crecimiento del 3%.
A su juicio, una suba demasiado rápida de las tasas podría provocar una recesión, mientras que un incremento gradual tendría un impacto menor sobre la actividad.El analista también proyectó un escenario hacia 2030 en el que, ante una eventual presión creciente sobre las cuentas públicas, los bancos centrales podrían volver a comprar deuda soberana para actuar como compradores de última instancia.
“Lo que van a tener que hacer los políticos es obligar a los bancos centrales a recomprar la deuda pública”, sostuvo, al vincular esa posibilidad con una eventual mayor liquidez en el sistema.Según su planteo, una inyección de liquidez de ese tipo reforzaría las tendencias alcistas del oro, Bitcoin y las bolsas.
Hasta entonces, Cava dijo que evita la deuda pública con vencimientos superiores a cinco años porque considera que una nueva suba de las tasas podría generar pérdidas en los bonos de mayor duración.Como alternativa dentro de su estrategia personal, mencionó deuda soberana de países emergentes como México, India, Indonesia, Malasia y China, a través de un ETF que, según describió, tiene una duración efectiva de 5,2 años y una rentabilidad de cartera del 6,9%, antes de gastos.
Cava aclaró que se trata de su propia estrategia de especulación y que cada inversor debe evaluar su relación entre riesgo y recompensa.



