Brasil llega a la primera vuelta presidencial del domingo 4 de octubre con una campaña fuertemente polarizada entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, según el análisis del politólogo Juan Negri. El escenario electoral también incluye la renovación de la Cámara de Diputados, parte del Senado, los gobiernos estaduales y las asambleas legislativas.Negri ubicó el contexto actual en la continuidad de una división política que se consolidó en los últimos años.

Recordó que la elección de 2022 fue extremadamente ajustada y sostuvo que el país permanece dividido en dos grandes bloques, con un fuerte antipetismo y antilulismo que condiciona el comportamiento electoral.Para el analista, la economía será uno de los factores centrales de la definición. “La economía, los números de Lula no son malos, pero la percepción no acompañó”, afirmó.

Según su lectura, una parte importante de los brasileños no tiene una visión positiva de la situación económica, mientras que la seguridad aparece como un terreno en el que la derecha obtiene una ventaja política.Negri también diferenció el escenario brasileño del argentino al considerar que no está en discusión un cambio completo del modelo económico. “En el caso de Brasil, no se juega el modelo económico”, sostuvo.

Agregó que Bolsonaro representa la alternativa más orientada al mercado, mientras que Lula, desde el centroizquierda, también ha reivindicado históricamente cierto orden fiscal.Otro de los ejes señalados por Negri es la relación entre Brasil y Estados Unidos. El analista describió como novedoso el alineamiento que tuvo Jair Bolsonaro con Washington y destacó que Lula convirtió los aranceles aplicados por Donald Trump en un argumento de campaña.

“Yo soy el que defiende los intereses brasileños”, explicó que sostiene el discurso del presidente brasileño frente a esa disputa comercial.El escenario de segunda vuelta aparece, según Negri, como una instancia todavía abierta. Señaló que mientras Lula mantiene una ventaja en la primera vuelta, las mediciones que observó para un eventual balotaje ubican a los candidatos dentro del margen de error.

En ese contexto, consideró determinante cómo se redistribuyan los votos de los candidatos que queden fuera de la definición.El resultado brasileño también puede modificar el equilibrio político regional. Negri sostuvo que una eventual victoria de la derecha tendría importancia simbólica para el mapa político sudamericano y señaló que Brasil puede funcionar como un contrapeso regional frente a México y como un factor relevante para la influencia de Washington en el hemisferio.En cuanto a Argentina, Negri vinculó el escenario brasileño con la estrategia internacional de Javier Milei y su relación con Estados Unidos.

“Si en Brasil gana la derecha, el gran interlocutor de Trump en la región pasa a ser Brasilia, no tanto Buenos Aires”, afirmó. Desde esa perspectiva, sostuvo que, paradójicamente, si Milei busca preservar su posición como interlocutor privilegiado de Washington en la región, “le conviene que gane Lula”.