El aeropuerto internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum enfrenta un nuevo revés luego de que Aeroméxico y Volaris decidieran suspender sus operaciones. Aeroméxico dejó de operar sus rutas el 30 de septiembre, mientras que Volaris anunció que suspenderá temporalmente todos sus vuelos desde y hacia el aeropuerto a partir del 7 de enero de 2027.La salida de ambas aerolíneas se produce cuando el aeropuerto todavía no alcanza las expectativas con las que fue proyectado.

La estimación inicial contemplaba más de 5 millones de pasajeros, pero el flujo de viajeros no habría acompañado esas previsiones.El ajuste tampoco se limita a las compañías mexicanas. Según lo señalado, Copa Airlines, United, American Airlines y Air Canada también están reduciendo el número de vuelos hacia el destino, en una señal de que la menor demanda afecta a distintos operadores internacionales.Entre los factores mencionados aparece la conectividad terrestre.

La infraestructura para trasladar pasajeros entre Tulum y otros puntos turísticos de Quintana Roo no habría alcanzado para facilitar el flujo esperado, mientras que el costo del transporte terrestre agrega presión sobre el precio final del viaje.Las aerolíneas, además, enfrentan tarifas aeroportuarias y otros costos operativos. Con una demanda insuficiente, mantener rutas con baja ocupación deja de resultar rentable y obliga a las compañías a ajustar su oferta.

El cambio también expone las dificultades de un destino que había logrado posicionarse entre los principales polos turísticos del Caribe mexicano. El encarecimiento de Tulum y el cambio en su perfil turístico aparecen entre los elementos que habrían reducido su atractivo para quienes buscan alternativas de vacaciones de menor costo.La situación muestra el peso de los precios y de la infraestructura sobre la demanda turística.

La construcción de capacidad aeroportuaria no garantiza por sí misma que las aerolíneas mantengan rutas si los pasajeros no están dispuestos a pagar el costo total de llegar al destino.El caso de Tulum se suma a otros movimientos empresariales destacados en la región.

Telefónica evalúa vender su filial venezolana, mientras Smart Fit acaba de abrir su primera sucursal en Venezuela y atribuye su apuesta a señales de mejora como la desaceleración de la inflación.En paralelo, la cadena colombiana Juan Valdez comenzó a operar en Canadá sin abrir cafeterías propias. Su estrategia contempla vender café tostado, molido y en grano mediante supermercados, tiendas y comercio electrónico, con presencia prevista en más de 400 puntos de venta.