El Fondo Monetario Internacional manifestó su preocupación por el crecimiento desigual de la economía argentina y señaló que la expansión registrada hasta ahora se concentra principalmente en algunos sectores.La advertencia fue difundida al cierre de la tercera revisión del programa con Argentina.
El organismo planteó que el desafío consiste en consolidar los avances de estabilización y, al mismo tiempo, lograr que el crecimiento alcance a una porción más amplia de la economía.Según la posición comunicada por el FMI, la expansión estuvo particularmente vinculada con los sectores de energía, minería y agro.
El organismo consideró que una mayor diversificación del crecimiento resulta relevante para sostener una expansión económica duradera.La discusión aparece mientras continúan las conversaciones correspondientes a la tercera revisión del acuerdo. El FMI informó que una misión técnica estuvo en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre y que las negociaciones continúan con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel de personal técnico. El planteo del organismo no implica, por sí mismo, un cuestionamiento a la recuperación de esos sectores.
En su evaluación reciente, el FMI destacó los avances argentinos en materia de estabilización macroeconómica, disciplina fiscal, acumulación de reservas y desinflación. La cuestión central pasa entonces por la capacidad de transformar la expansión de actividades vinculadas con recursos naturales en una recuperación más extendida. El propio organismo vinculó una mayor amplitud del crecimiento con mejores condiciones para la inversión, la creación de empleo y la sostenibilidad de la recuperación.
La advertencia también introduce una discusión sobre la composición del crecimiento. Una economía puede expandirse con fuerza en determinados sectores mientras otros mantienen una dinámica más débil, generando diferencias entre actividades y trabajadores.El FMI ya había señalado en mayo que el programa argentino había contribuido a una mayor estabilidad macroeconómica y a un fortalecimiento de las reservas, aunque también había marcado vulnerabilidades pendientes y la necesidad de sostener las políticas destinadas a reforzar la estabilidad externa.
En ese contexto, la preocupación por la distribución sectorial del crecimiento se suma a la agenda de la tercera revisión y al objetivo de consolidar la estabilización sin perder dinamismo económico.



