Glencore obtuvo la aprobación del Gobierno argentino para incorporar el proyecto MARA, en Catamarca, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El desarrollo de Agua Rica, integrado con la infraestructura de la antigua mina Alumbrera, contempla una inversión estimada de US$4.000 millones y representa un nuevo paso para ampliar la producción de cobre del país.
El RIGI ofrece a los proyectos alcanzados estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria de largo plazo. Entre sus beneficios figura una alícuota reducida del impuesto a las ganancias del 25%, frente a la tasa general del 35%, además de importaciones de bienes de capital sin aranceles y exenciones de derechos de exportación después de tres años. Para una inversión minera con horizonte de varias décadas, la previsibilidad de las reglas modifica el cálculo de riesgo y de recuperación del capital.
MARA combinará el yacimiento de Agua Rica con la planta de procesamiento y otras instalaciones de Alumbrera, ubicadas a unos 35 kilómetros. El diseño evita construir un nuevo complejo de procesamiento y busca reducir los costos de desarrollo, aprovechar infraestructura existente y limitar la huella ambiental del proyecto. La integración también permite distribuir parte de los riesgos iniciales entre activos y capacidades que ya estuvieron operativos.
Agua Rica cuenta con recursos medidos e indicados estimados en 1.200 millones de toneladas de mineral, con leyes promedio de 0,47% de cobre, 0,20 gramos de oro por tonelada, 3,40 gramos de plata y 0,03% de molibdeno. Glencore proyecta una producción promedio superior a 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante los primeros diez años y una vida útil estimada de 23 años.
El avance de MARA está vinculado además con el reinicio de Alumbrera. Glencore adelantó su previsión de primera producción para el segundo semestre de 2027, frente al primer semestre de 2028 que había proyectado anteriormente. La operación emplea actualmente a cerca de 2.000 personas, principalmente de Catamarca, y su recuperación apunta a preservar capacidades laborales, infraestructura y logística que también serán relevantes para MARA.
La aprobación del RIGI no equivale todavía a una decisión final de construcción. Glencore debe completar trabajos técnicos, ambientales y de desarrollo antes de avanzar con la obra. MARA presentó el mes pasado su informe de impacto ambiental correspondiente a la etapa de explotación ante el Ministerio de Minería de Catamarca.
El proyecto también se inserta en una estrategia más amplia de Glencore en Argentina. La compañía solicitó beneficios del RIGI para El Pachón, en San Juan, donde planteó una inversión potencial de aproximadamente US$9.500 millones para una primera fase. La combinación de MARA, el reinicio de Alumbrera y El Pachón coloca al cobre en el centro de la expansión minera que la empresa proyecta en el país.
Para Argentina, el caso muestra el papel que puede desempeñar la estabilidad de reglas en proyectos que requieren grandes desembolsos iniciales y tienen plazos extensos de maduración. El desafío ahora pasa de obtener el incentivo a convertir esa previsibilidad en inversión efectiva, construcción y producción, mientras avanzan las exigencias técnicas y ambientales que todavía condicionan la puesta en marcha de MARA.



