Las reservas internacionales del Banco Central cerraron septiembre en US$46.092 millones, después de comenzar el mes en US$50.205 millones. La baja fue de US$4.113 millones, equivalente a 8,2%, en un movimiento que sobresale con claridad frente a las variaciones recientes.
El dato no solo marca una caída mensual importante. El 30 de septiembre también registró una baja diaria de US$1.390 millones, 2,9%, respecto del día anterior. Ese movimiento se ubicó entre los más pronunciados de los registros recientes y concentró buena parte de la pérdida al cierre del mes.
El nivel final quedó además como el mínimo de los últimos 30 días. Entre el 20 de agosto y el 30 de septiembre, las reservas pasaron de un máximo de US$50.913 millones a US$46.092 millones, una disminución de US$4.821 millones. La secuencia inmediata también es relevante: el stock acumuló ocho registros consecutivos a la baja.
Reservas internacionales del BCRA
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
La señal pierde algo de dramatismo cuando se amplía el horizonte. En los últimos 90 días, el nivel cayó 1,4%, mientras que frente al comienzo de 2026 todavía acumula una suba de 4,3%. Y en comparación con el mismo punto del período de referencia de los últimos 365 días, las reservas se encuentran US$19.869 millones, o 75,8%, por encima del nivel inicial.
La combinación deja una tensión concreta: septiembre mostró un deterioro fuerte del margen externo del Banco Central, pero el nivel alcanzado no constituye por sí solo un cambio estructural respecto de todo el año. La importancia del dato está, sobre todo, en la velocidad de la caída reciente y en el descenso hasta el mínimo del último mes.
-8,2%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
El mercado cambiario no mostró un movimiento equivalente en los primeros días de octubre. El dólar mayorista se ubicó en $1.523,09 el 2 de octubre, prácticamente sin cambios frente al día anterior, mientras que el minorista quedó en $1.543,18, con una baja diaria de 0,05%. Estos valores describen el comportamiento cambiario inmediato, pero no permiten atribuirles una relación causal directa con la variación de reservas.
Para hogares y empresas, el nivel de reservas importa porque constituye parte del margen disponible para enfrentar episodios de presión cambiaria y compromisos externos. Una reducción importante puede limitar ese colchón y afectar las expectativas, aunque no implica automáticamente una suba del dólar ni anticipa por sí sola un cambio en los precios.
La próxima señal relevante será si la caída de septiembre queda como un episodio concentrado o si continúa durante octubre. La diferencia es sustancial: un descenso excepcional en un mes puede responder a movimientos puntuales, mientras que una secuencia prolongada convertiría la pérdida del margen externo en una cuestión macroeconómica de mayor alcance.


