Estados Unidos pidió desescalar la tensión por la cuestión Malvinas y evitó anticipar si intervendría en caso de una escalada entre Argentina y el Reino Unido. La posición fue expresada por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, al señalar que Washington considera a Argentina un gran amigo y mantiene una relación especial con el Reino Unido.Consultado sobre si Estados Unidos asistiría al Reino Unido ante una eventual acción en la región, Waltz respondió: "eso es una decisión del comandante en jefe, y ciertamente no me adelantaría al presidente".

Luego agregó que esperaba que la situación pudiera desescalarse antes de llegar a ese punto.La definición adquiere relevancia porque se produce en paralelo con una disputa creciente alrededor de la explotación de hidrocarburos en las islas. El planteo estadounidense deja sin precisar qué alcance tendría esa desescalada ni si implicaría algún tipo de participación diplomática sobre la cuestión de soberanía.En las islas, en tanto, también surgieron planteos para restringir el ingreso de ciudadanos argentinos.

Michael Gost, integrante de la Asamblea de las Islas Malvinas, afirmó que existen voces de la comunidad que quieren impedir la llegada de visitantes argentinos, aunque reconoció que actualmente existen límites legales para aplicar una prohibición directa.Gost señaló además que se están analizando mecanismos para impedir situaciones vinculadas con la exhibición de banderas argentinas y otros símbolos en las islas.

El planteo introduce una dimensión adicional en la relación entre las autoridades isleñas y los visitantes argentinos.El frente económico de la disputa está concentrado en el petróleo. La Presidencia argentina comunicó que SLB, una de las principales compañías mundiales de servicios petroleros, ratificó que ninguna de sus filiales prestará servicios para el proyecto Sea Lion ni participará en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas.La decisión afecta potencialmente la disponibilidad de proveedores internacionales para el desarrollo del proyecto petrolero y forma parte de una estrategia argentina orientada a frenar, encarecer, impedir o retrasar la explotación de hidrocarburos en las islas.

La relevancia del conflicto, por lo tanto, excede la disputa diplomática y alcanza las condiciones de operación de proyectos energéticos.La cuestión también aparece vinculada con la próxima visita a la Argentina del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. La visita está confirmada para las próximas semanas, aunque al momento de las declaraciones no estaba definida la fecha ni la agenda definitiva.

Entre los asuntos mencionados para la agenda figuran China, inteligencia artificial, terrorismo y seguridad hemisférica. Malvinas aparece como otro tema de interés argentino, especialmente por la disputa sobre los recursos hidrocarburíferos y la posibilidad de avanzar con un arbitraje internacional.En este contexto, la señal de Washington convive con una disputa cada vez más concreta alrededor de la actividad petrolera.

Mientras Estados Unidos plantea evitar una escalada, Argentina busca limitar la participación de empresas de servicios en proyectos hidrocarburíferos de las islas y desde las autoridades isleñas se analizan restricciones adicionales para ciudadanos argentinos.