El consumo de carne de cerdo en Argentina alcanzó unos 20 kilos por habitante, según señaló Matías Melgar, representante de Cabaña Argentina. El dato marca un fuerte avance frente a los aproximadamente 6 kilos por habitante que, según su descripción, se consumían cuando comenzó a trabajar en el sector.“El cerdo es algo que crece exponencialmente y cada vez más en las mesas argentinas”, afirmó Melgar durante una presentación sobre los distintos cortes y alternativas de consumo de la carne porcina.El cambio también aparece asociado a una diferencia de precios frente a la carne vacuna.
Melgar sostuvo que, en promedio, la relación de compra llega a tres kilos de cerdo por cada kilo de carne vacuna: “te llevas 3 kg de cerdo por 1 kg de carne vacuno”.Entre los valores mencionados, ubicó al solomillo en $12.500 por kilo, la bondiola en $8.000, el pechito en $6.900, la carne picada en $6.500 y las milanesas en $7.600. Los precios corresponden a los valores señalados durante la presentación y no se informó una fecha de referencia específica para cada uno.El diferencial de precios también se refleja en la parrilla.
Según Melgar, un kilo de pechito podía compararse con un kilo de asado vacuno en una relación de 2,5 a 1 por precio. Para una reunión de cuatro personas, planteó una compra de alrededor de $20.000 con bondiola, pechito y otros cortes, mientras que un asado de cerdo para seis personas podía quedar por debajo de $40.000, incluyendo chorizo y morcilla.El empresario vinculó la expansión del consumo con la estandarización alcanzada por la producción porcina.
“Hoy puedes encontrar en todos los negocios que ofrecen cerdo la misma calidad”, sostuvo, y agregó que el consumidor puede encontrar características similares en distintos puntos de venta.Melgar también señaló que la mayor aceptación está ampliando la variedad de productos. Además de los cortes tradicionales, Cabaña Argentina incorporó carne picada, milanesas, mollejas y lengua de cerdo, entre otras alternativas.
Según explicó, algunos de esos productos tienen una rotación creciente en sus locales.La empresa cuenta con nueve locales, de acuerdo con lo expresado por Melgar, quien aseguró que observa una mayor elección de la carne porcina entre sus clientes. “El consumidor lo acepta, lo acepta. Es una carne, una proteína que la incluyó a su mesa”, afirmó.La evolución del consumo modifica también la composición de la oferta de proteínas disponible para los hogares.
La posibilidad de sustituir cortes vacunos por equivalentes porcinos, según la explicación de Melgar, permite ampliar las alternativas de compra y ajustar el gasto destinado a las comidas habituales.Melgar resumió esa dinámica con una definición orientada al precio: “el cerdo es la carne que combate la inflación”. La frase fue utilizada para describir la ventaja relativa que, según su experiencia comercial, encuentra el consumidor en los precios de la carne porcina frente a otras opciones.



