El régimen de monotributo reúne a 4,7 millones de personas en la Argentina y enfrenta un fuerte desbalance entre los aportes realizados y el haber jubilatorio que esos trabajadores pueden obtener. Del total, 2,4 millones serían monotributistas puros, mientras que el resto combina esa actividad con un empleo en relación de dependencia o una jubilación.Los datos expuestos muestran que ninguna categoría del régimen alcanza, con sus aportes actuales, a financiar una jubilación mínima incluso después de 40 años.
En la categoría A, la más baja, el aporte equivaldría al 9% de una jubilación mínima para un hombre y al 6% para una mujer. En la categoría más alta, la relación llegaría al 75% para un hombre y al 50% para una mujer.El problema se concentra especialmente en las categorías inferiores: el 55% de los monotributistas estaría encuadrado en la categoría A y las tres primeras categorías concentrarían el 78%.
Según la explicación brindada, esos niveles representan aportes personales de entre 1% y 3,6% de los ingresos, frente al 11% correspondiente a un asalariado formal.La estructura también plantea un problema de incentivos para quienes buscan mejorar su futura jubilación mediante un mayor aporte.
Un cálculo atribuido a la Fundación Mediterránea indicó que, para que la categoría A pudiera financiar una renta equivalente a una jubilación con 40 años de aportes y un rendimiento real del 2% anual, el aporte debería pasar de $18.247 a $160.298 para un hombre, un aumento del 778%.
Para una mujer, el cálculo presentado fue de $18.247 a $150.600, equivalente a un incremento del 725%.En el otro extremo, el cálculo presentado para la categoría K indica que con 40 años de aportes podría alcanzarse el 138% de una jubilación mínima, o el 105% si se considera una pensión al cónyuge. Para una mujer, la relación sería del 99%.
También se señaló que actualmente hacen falta 23 monotributistas para financiar una jubilación mínima, contra 2,4 asalariados formales.Jorge Colina, economista y especialista en economía de la seguridad social, planteó que el régimen debería ser reemplazado por otro esquema. "Tiene que desaparecer", afirmó, y propuso aumentar los aportes integrados y modificar la forma de calcular las jubilaciones.Colina propuso sustituir el monotributo por un impuesto a los ingresos personales con una estructura progresiva.
Según su planteo, los primeros niveles de ingresos podrían quedar exentos y las alícuotas aumentarían a medida que creciera el ingreso, mientras que el aporte previsional también sería variable.El economista sostuvo además que el monotributo fue creado para ofrecer una alternativa frente al costo del régimen de autónomos y consideró que necesita una actualización.
"El monotributo hay que modernizarlo", afirmó, al plantear un sistema de ingreso único y un esquema tributario que evite que los trabajadores independientes queden limitados por el salto de costos al abandonar el régimen simplificado.El diagnóstico también se extendió al sistema previsional en general. Colina sostuvo que el esquema de reparto enfrenta una presión creciente por el envejecimiento de la población y la menor cantidad de niños y afirmó: "el sistema de reparto colapsa".
En ese contexto, señaló que los aportes salariales no serían suficientes para sostener las prestaciones y que los sistemas previsionales de países de ingresos medios y altos también recurren a recursos tributarios generales.El debate previsional aparece ligado además al desempeño de la economía. En la misma discusión se sostuvo que los salarios y las jubilaciones no pueden acompañar indefinidamente la inflación y que el bajo nivel de ingresos puede derivar en pluriempleo, menor consumo y mayor morosidad.
Como condición para un crecimiento sostenido, Colina señaló la necesidad de elevar la inversión productiva: estimó que la Argentina registra una tasa cercana al 15% del PIB y planteó que debería ubicarse en torno al 25%.



