El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, advirtió sobre el nivel de endeudamiento de los hogares argentinos y reclamó una intervención estatal frente al crecimiento de la morosidad. Durante un debate sobre el costo de los servicios y el acceso al crédito, sostuvo que el problema excede las situaciones individuales.Aguiar afirmó que hay “20 millones de argentinas y argentinos endeudados” y definió el endeudamiento como “un drama social en nuestro país”.

La cifra fue presentada durante la discusión, sin que se precisara su fuente o metodología.El dirigente cuestionó que el endeudamiento sea tratado únicamente como una relación entre particulares y sostuvo que el Estado debería intervenir. “El Banco Central tiene facultades para poner un tope a los intereses, para poner un tope a los punitorios, pero además para regular a los prestadores de créditos no formales”, afirmó.En ese marco, mencionó tasas de hasta 1300% de interés en determinados préstamos no formales y reclamó mecanismos para limitar el costo de las refinanciaciones.

Su planteo se produjo a partir del caso de una trabajadora que relató dificultades para afrontar una factura de electricidad y otros gastos corrientes.El debate también expuso posiciones contrapuestas sobre el papel del crédito. El economista Nacho Bonován sostuvo que el crédito es necesario para personas y empresas, pero diferenció entre financiar consumo e inversión y utilizar deuda para cubrir ingresos insuficientes.Bonován planteó que la eliminación de subsidios a las tarifas debe analizarse junto con el mecanismo mediante el cual se financiaban anteriormente.

Según sostuvo, si los subsidios se cubren con emisión monetaria, parte del costo reaparece a través de la inflación y reduce el poder adquisitivo de los ingresos.El intercambio vinculó además el nivel de los salarios con la productividad y la inversión. Bonován sostuvo que los salarios dependen de la productividad y que esta, a su vez, está relacionada con la inversión, los impuestos y la seguridad jurídica.

También afirmó que una menor inflación permite recuperar poder adquisitivo real.Aguiar, en cambio, sostuvo que el endeudamiento es consecuencia de ingresos insuficientes. “La deuda no es mala. El problema es cuando vos podés empezar a tener un amor en la deuda”, afirmó Bonován, mientras que Aguiar planteó que “el endeudamiento es el síntoma. La enfermedad son los bajos ingresos”.La discusión también incluyó la situación de los hogares que recurren al crédito para financiar alimentos y gastos básicos.

Una de las participantes sostuvo que no busca que el Estado cancele las deudas, sino que las cuotas sean compatibles con sus ingresos y que se revisen las tasas aplicadas a las refinanciaciones.El debate dejó planteada una tensión entre dos enfoques: ampliar el acceso al crédito y preservar su función como mecanismo de financiamiento, frente al riesgo de que el endeudamiento se utilice para sustituir ingresos corrientes. Sobre esa base, los participantes reclamaron distintas respuestas regulatorias y políticas ante el aumento de la morosidad.