São Paulo completó el desalojo y demolición de la favela do Moinho, un asentamiento ubicado en una zona céntrica de la ciudad que ocupaba unas tres hectáreas de terrenos ferroviarios. Las últimas familias dejaron el lugar en septiembre de 2026.El proceso involucró a unas 900 familias, que fueron incorporadas a programas habitacionales y recibieron subsidios para alquilar en otros puntos de São Paulo y del Gran São Paulo.

La intervención fue coordinada entre el gobierno federal y el gobierno del estado de São Paulo.El predio estaba ocupado desde mediados de la década de 1990 y, según lo explicado durante el operativo, se había convertido en una zona vinculada al narcotráfico y al abastecimiento de droga de Cracolândia. La intervención contó con presencia de la Policía Militar y atravesó un período de resistencia por parte de habitantes del asentamiento.Con la demolición, el terreno quedó despejado y se abrió una nueva etapa para definir su uso.

El proyecto anunciado contempla la construcción de un parque público y un complejo administrativo del Estado.El destino del predio también estuvo atravesado por intereses inmobiliarios. La ubicación céntrica había despertado el interés de desarrolladoras que buscaban iniciar obras en la zona, pero finalmente se optó por un proyecto de uso público.La operación modifica de manera sustancial el uso de un terreno federal ubicado en una zona urbana consolidada, rodeada de edificios y comercios y próxima a las vías ferroviarias.

El cambio también elimina un asentamiento informal que llevaba décadas integrado al tejido urbano de São Paulo.El proceso tuvo costos sociales para las familias desplazadas. Durante el recorrido, una de las residentes señaló que todavía esperaba precisiones sobre su destino habitacional y que debía afrontar gastos vinculados con su nueva vivienda.La situación expuso además las condiciones de infraestructura en las que algunas familias permanecían en el asentamiento, con viviendas muy próximas a las vías del tren y espacios reducidos.

La demolición de las construcciones restantes estaba prevista una vez completada la reubicación de sus ocupantes.El caso de Moinho adquiere relevancia regional por tratarse de una favela céntrica de gran tamaño que fue desocupada y demolida mediante una intervención conjunta de distintos niveles del Estado. El terreno queda ahora disponible para un proyecto urbano de uso público.